Diario de una madre

Está nublado… no es un buen día …- 14 septiembre 2009…

Tus oídos oyen, tus ojos ven, …¿por qué no me miras cuando te llamo?. Ni siquiera puedo jugar contigo, no me dejas. ¿ no eres feliz?, ¿qué es lo que te atormenta tanto? Dímelo, dímelo….. no sé cómo llegar hasta ti. Te siento tal lejos que te haces inalcanzable.

Mañana será otro día…..

Quiero dormir y no despertar…. Diagnóstico 22 junio 2010

Diario, la tristeza es tan penetrante que me impide escribir con claridad todo lo que siento. La pena inunda mi corazón y hoy no soy capaz de contarte nada.

 Tomemos aire y seguiremos adelante ….15 Septiembre 2010

… los granitos de arena caen de entre tus manos, …. ¡pareces contarlos¡. Trenes de largo recorrido traquetean con ayuda de tus manos. Te propones filas interminables. Tengo que aprender a jugar a tus juegos.

Un día repleto de emociones ….. 10 Mayo 2011

– ¿Cuentas esos granos, Pablo? Mira, mira cómo brillan!!!!.

– Hagamos huellas en la orilla, una, dos, tres…

-.¿dónde estamos Pablo?.- en la playa.- .

– Pla-ya.

En casa hemos construido un gran circuito con vías de tren que ha sido todo un éxito. Qué divertido es jugar contigo, corazón mío!!!.

No hace mucho que mi corazón “disculpaba” a todas horas dándole la vuelta a todo lo que hacías cómo aquella lavadora que mirabas de pequeño, tan atento.

Por entonces tu silencio era ensordecedor y la languidez con la que cogías al señor León se hacía cada vez más desesperante.  Mil y un planes teníamos para tu llegada, mil y una maneras de mostrarte el mundo tal como lo veíamos nosotros. Pero eso se truncó casi al comienzo del camino, ignorando lo maravilloso que sería mirar el mundo tal y como lo veías tu.

Sigo levantándome por las mañanas con la sensación de que ya se fue ese silencio ensordecedor, que ya todo pasó…que vendrías a mi cama a dedicarme una palabras y que podría deshacerme de esta incesante presión en el pecho. Todo ocurre al revés …, me despierto de un buen sueño…

 Me siento con fuerzas de seguir ….  22 Julio 2011

A pesar de todo he podido conocerte y se que este esfuerzo vale la pena, que esta lucha diaria es parte de la felicidad que me das cuando me miras, cuando te diriges a mi.

Corazón mío, me has enseñado tanto!, me estás enseñando tanto…! Por ti puedo valorar todos los detalles de la vida por pequeños que sean. He podido regresar a la infancia, a esos días a los que creía no poder volver nunca, y  tu lo has hecho posible.

Sé que nos queda mucho camino por recorrer, pero prefiero mirar atrás para ver hasta dónde hemos llegado, y hacia delante para saber lo mucho que te queda por mostrarle al mundo… Dame tu mano y adelante…

 

Ascensión Olózaga León

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