Cómo se realiza un diagnóstico de TEA

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Cuando encontramos sospechas de autismo en una persona cercana a nosotros, lo primero que nos debemos plantear es la necesidad e importancia de realizar una valoración diagnóstica lo antes posible. El objetivo de ello es determinar una intervención temprana, pues esta es la manera en que dicha persona va a progresar de manera mas contundente.

Para empezar es importante aclarar que el autismo no se diagnostica a través de la presencia de marcadores biológicos si no que se determina a través de un proceso de observación y análisis exhaustivo del comportamiento de la persona.

Para realizar ese análisis tan exhaustivo existen varios cuestionarios o escalas observacionales. No obstante, los resultados de estas escalas y cuestionarios no son definitivos, su objetivo no es ofrecer un diagnóstico final si no aportar información de cara a que el diagnóstico final sea lo más veraz posible. Además, no hay una prueba estándar y de uso totalmente generalizado para determinar un diagnóstico de TEA.

Por otro lado, lo que sí es fundamental es que la valoración que se realice debe ser de carácter multidisciplinar, es decir, deben intervenir tanto profesionales de sanidad (neurólogos, psiquiatras, psicólogos…) como de educación (psicopedagogos, logopedas, terapeutas ocupacionales…), así como que todos los datos que pueda aportar la familia (vídeos incluidos) son muy importantes.

Así mismo, no podemos dejar de mencionar que toda valoración debe realizarse adaptándose a la persona y no la persona a la valoración o al profesional que la está llevando a cabo. Como sabemos, cada persona con TEA es diferente, por lo que a cada uno se le debe valorar de manera distinta y ajustándonos a su edad, nivel, dificultades y capacidades.

También es muy adecuado que el experto que realice la valoración tenga formación y experiencia en el campo de los TEA.

Tras estas aclaraciones, pasamos a indicar los principales aspectos a evaluar. Son los siguientes:

  • Funcionamiento intelectual.
  • Comunicación.
  • Interacción social.
  • Conducta.
  • Juego.
  • Habilidades motoras.
  • Habilidades de autonomía y vida independiente.
  • Examen médico, genético y neurológico.
  • Exploración audiológica.
  • Presencia de alteraciones sensoriales.
  • Desarrollo Evolutivo hasta el momento de la valoración.
  • Nivel de Autonomía personal.
  • Presencia de otras patologías asociadas.
  • Capacidades y puntos fuertes de la persona.
  • Contexto y recusos disponibles.

A nivel médico se debe analizar:

  • Parámetros de crecimiento y perímetro craneal.
  • Examen de la piel (lámpara de Wood).
  • Examen corporal para detectar anomalías físicas o rasgos dismórficos.
  • Examen neurológico adaptado a la edad cronológica de la persona para evaluar su neurodesarrollo e identificar manifestaciones fenotípicas y signos de patologías específicas.
  • Evaluación auditiva.
  • Análisis completo de sangre.
  • Estudios genéticos.
  • Estudios metabólicos.
  • Estudio encefalográfico del sueño.
  • Presencia de actividad epilepforme.
  • RM.

Además, en toda valoración diagnóstica se debe tanto establecer un diagnóstico, el cual os deben dar por escrito, como que se debe orientar a la familia sobre los siguientes pasos a seguir, sobre la intervención más adecuada a llevar a cabo, así como de los recusos y servicios disponibles. Siendo también muy importante que el profesional quede a la disposición de la familia para resolver cualquier duda o cuestión que surja.

Finalmente, mencionamos algunas de las pruebas objetivas que se pueden utilizar:

  • Observación Sistemática por parte del especialista.
  • Entrevista a la Familia.
  • Análisis de pruebas médicas y psicopedagógicas realizadas hasta el momento.
  • Pruebas sobre sintomatología:
    • M-Chat.
    • IDEA.
    • ADI-R (Entrevista Diagnóstica de Autismo-Revisada).
    • ADOS-G (Autism Diagnostic Observation Schedule – Generic).
    • ACACIA.
    • CARS (Childhood Autism Rating Scale).
  • Escalas de desarrollo evolutivo:
    • Brunet – Lézine.
    • Batelle.
    • Peabody.
    • Bayley.
  • Pruebas de capacidades cognitivas:
    • Escalas Weschler.
    • Mc Carthy – MSCA.
    • Escala Leiter internacional.
    • Escala Bayley de desarrollo infantil.
    • Batería ABC de Kauffman (K-ABC).
  • Habilidades lingüísticas y sociales:
    • Escalas Reynell de Desarrollo del Lenguaje.
    • Prueba de Lenguaje Oral de Navarra Revisada PLON-R.
    • Test Illinois de Aptitudes Psicolingüísticas.
    • Pruebas de habilidades adaptativas (comunicación, cuidado personal,habilidades de la vida en el hogar, habilidades sociales, uso de la comunidad, autodirección, salud y seguridad, habilidades escolares funcionales, ocio y trabajo).

Esta información sobre cómo se realiza un diagnóstico de TEA es una aproximación general, pues evidentemente el establecimiento de un diagnóstico de este tipo es bastante complejo y, como venimos diciendo, en el que deben participar profesionales de diversa índole además de ser un proceso totalmente adaptado a cada persona.

Laura Hijosa

Psicóloga de Autismo Madrid

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