Aunque el autismo está reconocido como un «problema de primer orden», la presidenta de la Asociación Autismo Burgos, Simona Palacios, considera que «todavía no es un ámbito suficientemente visible».


La prevalencia de los Trastornos del Espectro Autista (TEA) se ha disparado en los últimos años. En la actualidad, según precisó Palacios en la presentación del congreso de Burgos, se sitúa en una persona de cada 98. «Pero al mismo tiempo aumenta el conocimiento sobre estos trastornos, su diagnóstico y las intervenciones más efectivas y no podemos permitir que este saber se desaproveche. Es nuestra obligación facilitar que se aplique la teoría a la práctica para mejorar la calidad de vida de las personas con TEA, que pueden y deben estar integradas en la sociedad», relató.
El encuentro se centra no obstante en el Autismo de Alto Funcionamiento o Síndrome de Asperger. La diferencia entre este y el resto de trastornos del espectro radica en la capacidad intelectual, que en estos casos está dentro de la normalidad.
La apuesta por el intercambio de experiencias y prácticas novedosas, así como de los resultados de numerosas investigaciones «cobra especial importancia en este ámbito del autismo porque las personas con síndrome de Asperger se nos escapan y no están diagnosticadas», apuntó la presidenta de Autismo Burgos.
Con todo, los casos detectados crecen a un ritmo vertiginoso. En la asociación atienden a 34 personas, una tercera parte del centenar de usuarios de sus servicios, y en la última semana recibían dos nuevas demandas de atención. «Al año hay un crecimiento de entre ocho y diez casos nuevos», añadía la coordinadora del programa de Autismo de Alto Funcionamiento de la agrupación, María Merino. Todos los casos son de niños porque «este tipo de trastorno no está diagnosticado en adultos», señaló Palacios.

 

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