Extracto de los puntos más importantes de la entrevista que Antonio de la Iglesia, Presidente de la Confederación Autismo España ha concedido al CERMI. ES Semanal.

Mario García

¿Cómo está afectando a las asociaciones que trabajan para las personas con autismo la actual crisis económica?

Ahora mismo la notamos en tres vertientes: hay servicios que se estaban dando y que se están dejando de dar, hay retrasos en el pago de los contratos y conciertos con las asociaciones por las plazas que tenemos concertadas y, por otra parte, estamos notando que están aumentando las prestaciones económicas por la Ley de Dependencia en contra de las plazas concertadas por las asociaciones, lo que quiere decir que esa prestación económica no se está utilizando para dar un servicio a la persona afectada con TEA, sino que se está utilizando como una subvención a la familia, y eso es muy grave. Si se derivan importes para necesidades familiares, estás pervirtiendo el objetivo de la Ley de Dependencia, que es que esa persona mejore y puedan ser efectivos sus derechos a través de los servicios que les presta la Administración por ley.

¿Se ha cuantificado cómo han afectado los recortes presupuestarios y las medidas de austeridad que han puesto los distintos gobiernos, tanto autonómicos como el central?
Todavía no. La información depende muchísimo de cómo se aborde. En general, nuestras asociaciones son privadas y tienen concertadas plazas con la Administración. Los contratos no son recortables en el sentido de que si has contratado determinada plaza al precio concertado por la Administración, de ahí no se puede mover ese contrato. Lo que sí estamos viendo es que servicios que antes daban las administraciones con una periodicidad muy alta, como respiros familiares, etcétera, se han ralentizado muchísimo y han bajado.

¿Cuántas personas hay en España con trastorno del espectro autista?
Calculamos que del entorno de las 200.000, unos 5 millones en el mundo. Lo que pasa es que desgraciadamente está subiendo mucho porque hasta hace poco se hablaba de un caso cada 250 o 300. Hoy en día se está dando un caso cada 150 más o menos. Es una prevalencia altísima y nos está desbordando. Los servicios de valoración de las asociaciones tienen listas de espera de casi un año. Realmente, nos estamos viendo desbordados.

¿Cuál es el escenario que prevé de aquí a los cinco próximos años?
Espero que se mantengan los servicios que tenemos actualmente. Es verdad que opciones de nuevas inversiones no hay en ninguna comunidad desde hace ya un año, con lo cual estamos preocupados porque la gran incidencia del trastorno, combinado con que no se están abriendo nuevas opciones para la atención, va a crear una tensión importante, sobre todo en los centros públicos, que es ahora mismo donde nos dirigimos. Tenemos que reordenar un poco nuestro pensamiento y es muy complicado.

¿Cuáles son las reivindicaciones actuales del sector asociativo que trabaja en favor de las personas con autismo?
Una de las principales es que se reconozca la especificidad del trastorno con espectro autista, con sus necesidades y sus especiales características, porque sería el primer paso para poder abordar la problemática en profundidad. La discapacidad de la persona con trastorno autista.. es un trastornos en su capacidad de comunicación y socialización y, al mismo tiempo, en una gran mayoría lleva aparejado enfermedades de algún otro tipo, sobre todo epilepsia. Hay que combinar estas tres áreas, que en otras discapacidades no se dan.
Después, una ley de mínimos para todo el territorio nacional y que no haya esas grandes diferencias en las aportaciones de la Administración a las asociaciones para darles servicios.
También, que prevalezca la prestación de servicios sobre la prestación económica. El hecho de que se estén dando de baja personas en las residencias y centros de día para cobrar la prestación económica no me vale porque se están dejando de prestar servicios a la persona y se está creando una subsidiación que está pervirtiendo la ley.
Otra cosa es la creación del espacio socio-sanitario. La coordinación entre las administraciones de educación, sanidad y servicios sociales es fundamental.
Y hay una laguna importante en la ley con los niños entre cero y tres o cuatro años. Los primeros años de vida son fundamentales para una persona con TEA porque se puede incidir muchísimo sobre ella y se le puede mejorar mucho su calidad de vida futura. Es importante detectarlo pronto y empezar pronto con ella. Pero la detención precoz y la atención temprana están en un limbo que no se sabe si es sanidad, educación, servicios sociales… No se ha abordado esa problemática y ésa es otra de las cosas que nos preocupa mucho.

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