Queridos Curra  y Juan Luis:

Muchísimas  gracias.

Gracias porque asumisteis con valentía el reto  que suponía  criar y educar a vuestro hijo Antonio.

Gracias por el tiempo que  dedicáis  a su aprendizaje  a costa de vuestro descanso  y  lo que es más difícil, sin restar  cariño y dedicación  a sus otros hermanos.

Gracias por  hacernos partícipes a toda la familia, tanto de sus maravillosos avances, como de sus “rachas malas”, como vosotros las llamáis.

Gracias por las muchas veces que  habéis soportado heroicamente, apretando  puños y dientes,   la incomprensión, la maldad y  la intransigencia  de alguna gente.

Gracias por haber confiado en el apoyo de mi brazo cuando, en ocasiones, el camino se ha tornado difícil

Y gracias a ti,  Antonio, porque a través de tu mirada y de tu sonrisa,  hemos empezado a ver el mundo de otra manera.

Tú  has sacudido nuestras cómodas existencias y removido nuestras  conciencias adormecidas,  enseñándonos, a través de tu esfuerzo y de tu superación de cada día, a valorar y disfrutar  lo que realmente merece la pena en esta vida.

 

 

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