Un paso más

Mi hija ya come alimentos sólidos. Sentada a su lado en la mesa de la cocina, frente a un plato de diminutos trozos de pan e molde regados con Nocilla (le encanta el chocolate) veo como los mira, selecciona y coge uno de ellos con los dedos.

Se lo lleva a los labios y, en vez de chuperretearlo, se lo introduce en la boca. La miro mientras descubre lo que es masticar (ella vino sin ningún extra de serie; hay que írselos poniendo uno a uno con paciencia infinita). Abre y cierra la boca, tremendamente concentrada en su trozo de pan con chocolate… Hasta que veo que abre mucho los ojos y descubro que se lo está tragando… Noto tu extrañeza ante el paso de la comida y compruebo encantada que no lo devuelve como siempre había hecho. Estoy tan contenta que me acerco y le doy un beso. Ella está demasiado pendiente del chocolate, así que me aparta con un brazo mientras elige el próximo trozo que atacar .Han sido meses de duro trabajo preparándola a ella y buscando combinaciones de alimentos y texturas para llegar a este momento.

Apenas un paso infinitesimal para la Humanidad… pero un paso de gigante para Sara.

Canción de cuna

Mi hija lleva unos días muy irritable. Sospecho que le tiene que doler algo, porque arrastra una tos fea desde hace semanas y los jarabes no le hacen nada. El caso es que está cansada e irascible buena parte del tiempo…Ayer, cuándo acabó su sesión de terapia habitual, tenía un aspecto especialmente Cansado. Parecía un animalillo enfermo; le faltaba energía. Vino a buscarme, me dio la mano y me llevó hasta su habitación. Normalmente, en ese punto, la dejo allí y me alejo; no quiere compañía cuándo está en su guarida. Pero ayer fue diferente. La vi tan indefensa que no pude irme. Ella se sentó en la camita, apoyada contra la pared, y se quedó quieta, sin ni siquiera ir a buscar alguno de sus juguetes. Me acerqué a ella y la tapé con su manta preferida. Sonrió y siguió quieta, mirando hacia su regazo…Así que decidí arriesgarme y me senté a su lado. Le empecé a decir cosas bonitas, esas Cosas que dicen las madres a sus bebés, mientras le acariciaba sus preciosos rizos.

Incluso me lancé a darle un par de besos…En ningún momento me rechazo, ni siquiera se alejó de mí como en otras ocasiones. Estuvimos allí un rato, solas, el tiempo se paró y, por fin, después de años, pude acunar a mi hija.

Miradas

Ayer mi hija me tomó de la mano y me sentó a su lado en el sofá. Tras unos instantes de jugar con un pequeño piano se giró hacia mí y me miró. Me miró y me vio. Por primera vez en casi cuatro años.

La vida puede ser maravillosa

 

 

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