Era otro de mis días azules, con una tristeza senil alojada en la boca del estómago. Tenía esa rabia y esa impotencia de salir corriendo y pegar un alarido en plena avenida… El pito de los carros y el perro pirata del vecino conspiraron para crear un suspiro pálido en el diafragma. El reflejo de mi cara en el vidrio de la ventana apiñada de hojas arbóreas me invitó a jugar un poco con las lágrimas….

Entonces, un ruido estremecedor paró la escena y cambió el libreto: la puerta de la habitación, completamente despernancada, aún golpeaba la pared. Tú. Tomas aliento, mirándome como pidiendo permiso, entras y te tiras boca abajo en mi cama, con esa mirada de siempre, con esa mirada de todo y también de nada, con esos párpados que no logran forrar tu par de pepas brillantes, con esa boca húmeda, roja y roja tu lengua…. Te observo impávida, cierro los ojos y dejo caer mi última lágrima formada…

Tú, me miras declarandote inexplicablemente culpable, y, como una pastillita de mejoral[1] alivias mi pena… regalándome uno de tus mocos, bella niña.

Pasados los años aquella escena amenaza con volver, y viene el recuerdo de esa tristeza vieja en la boca del estómago, esta vez en forma de presentimiento, ¿será acaso la muerte anunciada de una ilusión? ¿será esta vez el golpeado tu corazón? Huele a perfume en toda la casa y aún discutes con tus rizos rebeldes frente al espejo. Te observo callada desde el salón, decides si llevar diadema con orejas de conejo o aquella máscara de cartón y papel albal… Te observo callada, contemplando tu cuerpo de niña mujer, con tus trece años que parecen 16. Puedo leer tu mente: “¿Me veo bien? ¿Le gustaré? ¿Será oportuno decirle que soy Aspie girl?“ – No puedo acallar mi mente: ¿Le querrá? ¿la herirá? ¿Será amable y no la hará llorar?-

No vuelvas tarde, ¡cuídate mucho!  si algo pasa, llama a mamá. Me asomo por el balcón para seguir tus pasos con mi mirar, llevas las manos juntas y el paso firme, sigues andando y no miras atrás.

Y es que soltar después de abrazar, es un acto de fe y también es amar.

 

[1] Paracetamol, nombre comercial de los laboratorios GlaxoSmithKline Dungarvan Ltd

Título: Sobre mocos y corazones

Autora: Angélica del Mar

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