En este vídeo de su ponencia en las III Jornadas de Sanidad-Autismo, Guadalupe Montero nos hace una magnífica exposición sobre qué es el autismo, así como de las señales de alerta que ayudan a prever un posible caso de autismo.

Empezó con una introducción, afirmando que el diagnóstico del autismo es muy difícil y no suele ser posible hacerlo antes de los 18 meses. Pese a ello, hay alteraciones que nos guían. El problema del autismo es que no hay unas características comunes a todos, si no que depende de la persona, por lo que hay una gran variabilidad de autismos.

Las señales de alerta del autismo se pueden dividir en tres campos, en cada campo se puede manifestar de diferentes maneras, por lo que también hay una gran variabilidad. En el campo social destaca la falta de contacto ocular, atender a la expresión facial, el interés por compartir etc.; en el campo de la comunicación hay que atender al uso del lenguaje, a su desarrollo y a su capacidad de comprensión. Por último en el área de la conducta podemos observar señales en los movimientos estereotipados, en los rituales, la rutina y en la resistencia a los cambios.

Estas alteraciones sirven como aviso de un posible TEA, pero son señales no criterios diagnósticos. Ante las señales de aviso habría que llevar al/la niño/a a un especialista y esperar su diagnóstico. A pesar de que no se suele diagnosticar el autismo antes de los 18 meses, a los 12 meses ya podemos observar señales de alerta.

A los 12 meses podemos observar aspectos como la ausencia de balbuceos y gestos; la falta de reacción a su nombre o la ausencia de acción protoimperativa, es decir la intención de pedir algo que quieren.

A los 18 meses aparecen señales de aviso como la no emisión de palabras sencillas; la ausencia de respuesta a órdenes simples ola falta de acción protodeclarativa, es decir el compartir con otra persona algo que les gusta.

A los 24 meses lo ideal es que ya se haya diagnosticado el autismo. Aparecen señales como la ausencia de contacto visual adecuado, así como la ausencia de juego simbólico e imitación social. No comparten intereses con otras personas.

Guadalupe quiso finalizar destacando que hay que mantener una especial atención a cualquier pérdida a nivel comunicativo o social, es decir, atender si dejan de hacer algo que antes sí hacían, como gestos, palabras etc.
También hay que atender a si aparecen dificultades comunicativas y sociales, así como a si mantienen intereses restringidos que no comparten con los demás.

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