El mundo hospitalario genera cierta sensación de incomodidad en la población general, por lo que no debería sorprendernos que a las personas con autismo que tienen dificultades de comprensión del mundo que les rodea, les parezca extremadamente confuso y amenazante.

Según la memoria 2011 delPrograma AMI-TEA del Hospital Gregorio Marañon Los obstáculos más frecuentes que la población con TEA padece y que complican su relación con el sistema sanitario se derivan de los siguientes problemas:

  • Un alto porcentaje tiene retraso mental (70%).
  • La mitad de las de personas con autismo no tiene lenguaje oral.
  • Incluso en personas con autismo que sí tienen lenguaje, las dificultades de comunicación es uno de los aspectos definitorios de los TEA, incluyendo tanto la comunicación verbal como la no verbal. Estas dificultades de comunicación generan complicaciones a todos los niveles de la atención médica, desde la toma de historia clínica, el diagnóstico correcto de la enfermedad o el ajuste de la medicación.
  • La necesidad de apoyarse en la interpretación de los familiares o tutores para la interpretación de la sintomatología que puede estar padeciendo el paciente complica la relación médico-enfermo.
  • Las personas con TEA pueden tener graves dificultades para identificar y manifestar que tienen dolor.
  • Las personas con TEA tienen dificultades para localizar el origen del dolor o malestar y describir síntomas.
  • Las personas con TEA tienen especiales dificultades en la salida de su entorno habitual, pudiendo tener alteraciones comportamentales graves en relación con los cambios en su rutina.
  • Las consultas médicas empiezan con una estancia en la sala de espera. Este tiempo de espera en inactividad y lleno de ruidos y personas, suelen ser muy negativos para este tipo de personas.
  • Con frecuencia existen conductas repetitivas, intereses restringidos e inflexibilidad cognitiva que dificultan la exploración médica.
  • Por su estrecho registro de recursos, ante cualquier situación de disconfort, las personas con TEA frecuentemente despliegan comportamientos bizarros o agresivos, especialmente hacia sí mismos (morderse, rozarse, darse cabezazos, etc.).
  • Muchas personas con TEA presentan una gran dependencia en el cuidado personal, presentando dificultad en el desarrollo de hábitos saludables en cuanto a patrones de nutrición, ejercicio físico, higiene bucal, sueño u otros.

Todas estas razones pueden suponer que la visita médica termine siendo estresante, tanto por parte del paciente como del profesional que desconozca o no esté familiarizado con la reacción de estos pacientes, no ayudando de esta forma a entablar una apropiada relación y comunicación con ellos.

 Más información memoria 2011 del Programa AMI-TEA

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