Desde la Federación Autismo Madrid hoy nos queremos acercar a las personas con malformación arteriovenosa cerebral (MAV) y a sus familiares.

En primer lugar explicar que esta malformación, de causa desconocida, es un defecto del sistema circulatorio cerebral que ocurre cuando las arterias en el cerebro se conectan directamente con las venas cercanas, sin la interposición normal de una red capilar entre ellas, sustituyéndose al capilar por un ovillo enmarañado de vasos sanguíneos irreconocibles, por lo que el paso de sangre desde la arteria a la vena se hace de una manera muy veloz y con una elevada presión, haciendo que la vena se dilate y corra el riesgo de romperse. Cuando esto ocurre la sangre se escapa hacia el cerebro y reduce su circulación sanguínea.

Las malformaciones arteriovenosas ocurren en menos del 1% de las personas y, aunque la afección está presente al nacer, los síntomas pueden presentarse a cualquier edad. Las hemorragias ocurren con más frecuencia en personas de 15 a 20 años, pero también se pueden dar posteriormente en la vida.

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Por otro lado, en aproximadamente la mitad de los pacientes con malformaciones arteriovenosas, los primeros síntomas son los de un accidente cerebrovascular causado por el sangrado dentro del cerebro. Por otro lado, los síntomas de una MAV que no esté sangrando abarcan confusión, ruidos o zumbidos en el oído, dolor de cabeza similar a la migraña, problemas para caminar, convulsiones (crisis epiléptica), visión borrosa, mareo o debilidad muscular.

Para su detección se requieren un examen físico y una evaluación neurológica completa, pero éstas pueden ser totalmente normales, por lo que es necesario realizar un examen más exhaustivo con RM, tomografías, etc.

Posteriormente, encontrar el mejor tratamiento para una MAV puede ser difícil, por lo que los médicos deberán analizar si la malformación arteriovenosa es sangrante o no, el riesgo de que la MAV se rompa (lo que causaría daño cerebral permanente) el tamaño de la MAV, la edad de la persona, etc.

No obstante, en todos los casos, el objetivo del tratamiento consiste en prevenir futuras complicaciones controlando las convulsiones y el sangrado y, de ser posible, eliminando la MAV, para lo cual hay disponibilidad de varios tratamientos quirúrgicos no exentos de riesgos.

En referencia al pronóstico hay que destacar que algunos pacientes pueden presentar crisis epilépticas y problemas neurológicos permanentes, y que aproximadamente 1 de cada 10 personas cuyo primer síntoma es el sangrado cerebral excesivo no supera esta patología. Por otro lado, las malformaciones arteriovenosas que no causan síntomas cuando las personas están alrededor de los 50 años de edad, tienen mayor probabilidad de permanecer estables y rara vez son sintomáticas.

Desde Autismo Madrid, siendo conscientes de las dificultades, la lucha y el dolor que estas personas y sus familias pasan al verse involucradas en situaciones como esta, queremos hoy rendirles este pequeño homenaje con todo nuestro cariño.

 

Fuente: MedlinePlus

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