¿Qué es el autismo?
Los Trastornos del Espectro Autista (TEA en adelante) son todavía una discapacidad relativamente desconocida, pese a ser identificada en 1.943.
A esto se une que no existen pruebas médicas específicas para su diagnóstico, sino que éste se basa en la observación y valoración de la conducta del niño.
Además, las personas con TEA no presentan ningún rasgo físico que les distinga. Esta ”naturaleza invisible” dificulta la comprensión de los esfuerzos con los que las personas con TEA afrontan los retos del entorno.
No obstante, gracias a los numerosos avances de la ciencia en el estudio de estos trastornos, a los nuevos recursos técnicos y, sobre todo, a la valiosa contribución de los testimonios que las personas con autismo nos aportan día a día acerca de su propia experiencia, el conocimiento del ”autismo” es en la actualidad mucho más amplio. La imagen difusa del trastorno parece aclararse progresivamente, permitiéndonos un conocimiento más exacto de sus características. Sabemos que no es una enfermedad, sino un trastorno que dura toda la vida. Empezamos a conocer algunos factores genéticos relevantes y hemos aprendido que no hay incapacidad o ausencia de relación sino ”dificultades” para comunicarse. Y lo más importante, gracias a sus testimonios, podemos empezar a comprender “como piensan” las personas con TEA.
Algunas de las características conductuales más significativas:
- Fallos de relación, comunicación e intereses.
- Algunos niños sólo emiten ruidos y cuando quieren algo lo cogen directamente, o se enfadan y lloran sin saber porqué, y pasen la mayor parte del tiempo haciendo movimientos extraños sin sentido (estereotipias).
- Además, los niños con autismo pueden ser muy diferentes unos de otros porque pueden tener o no deficiencia mental asociada en distintos grados.
- Problemas de alteraciones sensoriales: intolerancia a ciertos ruidos, sabores, texturas (ropa)…. Problemas con las personas porque son muy rápidas, ruidosas y cambiantes.
- Problemas para anticipar: sensación de ansiedad y angustia por no saber que va a pasar.
- Dificultad para comprender el lenguaje verbal.
- Fascinación por elementos no humanos: objetos pequeños, objetos que giran, películas de vídeo….
- En todos los casos, los niños con autismo aprenden y mejoran si les tratamos de forma adecuada y adaptamos las formas de tratarles y de enseñarles.
