El Mutismo Selectivo en el autismo puede limitar la participación en actividades de la vida diaria y en entornos sociales. La Terapia Ocupacional desempeña un papel fundamental, proporcionando estrategias y adaptaciones que favorecen la autonomía y la participación.
¿Qué es el mutismo selectivo?
El mutismo selectivo (código 6B06 en la CIE-11) es un trastorno de ansiedad, caracterizado por la ausencia o incapacidad persistente para hablar en determinados contextos sociales en los que se espera comunicación verbal, a pesar de que la persona dispone de habilidades lingüísticas adecuadas y utiliza el lenguaje de forma funcional en otros entornos, como el hogar o espacios de confianza (American Psychiatric Association, 2022; Organización Mundial de la Salud, 2022).
No existen dificultades en la comprensión o producción del lenguaje, sino una inhibición específica del habla en situaciones sociales concretas, habitualmente vinculadas a contextos evaluativos como entorno escolar o interacción con personas fuera del entorno familiar.
¿Qué relación existe entre mutismo selectivo y Trastorno del Espectro Autista (TEA)?
Existe una coexistencia entre ambas, así como áreas de solapamiento en las dificultades de comunicación e interacción social. Esta coexistencia puede observarse en algunos perfiles, en los que combinan características propias del TEA con una inhibición del habla en determinados contextos sociales.
Desde una perspectiva descriptiva, el TEA se caracteriza por dificultades en la comunicación e interacción social, junto con la presencia de patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento e intereses (American Psychiatric Association, 2013).
En este contexto, pueden aparecer situaciones en las que el uso del lenguaje verbal varía en función del entorno, incluyendo momentos de ausencia o gran reducción del habla en contextos sociales específicos.
Esta expresión puede coexistir con el mutismo selectivo, configurando perfiles en los que el funcionamiento comunicativo varía en función del contexto y las demandas del entorno.
¿Es lo mismo Mutismo Selectivo y ausencia del lenguaje en TEA?
No, no es lo mismo, aunque estas manifestaciones pueden parecer similares en la observación cotidiana, se comprenden mejor al considerar el papel del contexto, la función del silencio y el perfil comunicativo global de la persona. En el mutismo selectivo hay lenguaje, pero su expresión se bloquea en determinadas situaciones sociales.
En cambio, cuando existe ausencia de lenguaje en el TEA, se relaciona con dificultades en el desarrollo del lenguaje oral como medio de comunicación e interacción presente desde las primeras etapas del desarrollo.
Factores que pueden influir en el mutismo selectivo en el TEA
El mutismo selectivo en el TEA es un fenómeno complejo en el que intervienen distintos factores personales y ambientales. Entre ellos se encuentran:
- Dificultades en el procesamiento sensorial. El procesamiento sensorial es la capacidad del sistema nervioso central para detectar, modular, discriminar, interpretar y responder de forma organizada a la información sensorial procedente del entorno y del propio cuerpo (Ayres, 1989). Cuando existen dificultades para regular la respuesta ante estímulos sensoriales, pueden darse alteraciones que afecten al nivel de alerta, atención, nivel de actividad, interacciones sociales, autocuidado y tolerancia a la frustración condicionando la participación en las Actividades de la Vida Diaria (AVD).
- Ansiedad social. La ansiedad social es un miedo intenso y desproporcionado a situaciones sociales en las que la persona teme ser evaluada negativamente, humillada o rechazada (APA, 2013). Esto puede estar ligado con las dificultades en la comunicación e interacción social características del TEA, como pueden ser la interpretación de las claves sociales, la reciprocidad socioemocional o adaptación de la conducta al contexto, así como el rechazo que existe en su gran mayoría en estas situaciones en los diferentes ámbitos por parte de sus iguales, influyendo esa mala experiencia previa en las posteriores.

- Experiencias previas de fracaso comunicativo. Las experiencias repetidas de dificultades o fracasos en la comunicación pueden favorecer la evitación de futuras interacciones sociales y disminuir la confianza en las propias habilidades comunicativas (Viana et al., 2009). En el TEA, estas experiencias pueden reforzar el silencio como estrategia para reducir la ansiedad o evitar situaciones percibidas como amenazantes.
- Demandas del entorno y capacidad de regulación. Cuando las demandas del entorno (comunicativas, sociales o sensoriales) superan la capacidad de autorregulación de la persona, aumenta la probabilidad de experimentar respuestas de estrés, ansiedad o inhibición conductual.
En el TEA, este desajuste puede dificultar la participación en situaciones comunicativas y contribuir a la inhibición de la comunicación verbal en contextos específicos (Ayres, 1989; Dunn, 1997; Law et al., 1996). - Sobreexigencia comunicativa. Conjunto de demandas comunicativas y expectativas del entorno que pueden superar la capacidad actual de respuesta de la persona. En el caso de las personas con TEA, entornos con altas exigencias sociales o comunicativas pueden incrementar la ansiedad y favorecer estrategias de camuflaje o evitación de la comunicación. Esta sobrecarga contextual puede contribuir a la inhibición del habla en situaciones sociales y al mantenimiento del mutismo selectivo, especialmente cuando se combina con dificultades de regulación y ansiedad social (Law et al., 1996; American Psychiatric Association, 2013).
- Dificultades en las funciones ejecutivas. Como la flexibilidad cognitiva la cual permite adaptar el pensamiento y la conducta a las demandas cambiantes del entorno. En el TEA, estas dificultades pueden limitar la adaptación a diferentes contextos sociales y comunicativos, favoreciendo respuestas de rigidez y evitación ante situaciones novedosas o con elevadas demandas sociales (Geurts & Corbett, 2009; Lage et al., 2024).
Impacto en la vida diaria y la participación ocupacional
Desde el marco de práctica de la American Occupational Therapy Association (AOTA) y el Occupational Therapy Practice Framework: Domain and Process (OTPF-4), la participación ocupacional se entiende como el compromiso activo en ocupaciones significativas dentro de contextos concretos.
En personas con TEA y mutismo selectivo, diferentes factores como las alteraciones en el procesamiento sensorial, la regulación emocional, las funciones ejecutivas y las demandas del entorno, pueden interactuar de forma compleja, afectando directamente en la participación de vida diaria (Hilton et al., 2023; Law et al., 1996).
– Escuela (participación educativa). En el contexto escolar, el mutismo selectivo puede limitar la participación en ocupaciones educativas fundamentales, como responder en clase, pedir ayuda o interactuar verbalmente con docentes y compañeros, lo que puede afectar al proceso enseñanza-aprendizaje y al desempeño académico.
Desde terapia ocupacional, estas dificultades se entienden dentro del desajuste entre las demandas del entorno y la capacidad de respuesta de la persona. Además, la necesidad de responder a altas demandas comunicativas del aula puede exceder la capacidad de autorregulación de la persona, favoreciendo respuestas de bloqueo o evitación comunicativa.
– Juego (participación lúdica). Se observa una disminución de la interacción espontánea con iguales, especialmente en juegos simbólicos o cooperativos que requieren flexibilidad y comunicación social. Esto puede afectar al desarrollo de habilidades sociales y a la construcción de relaciones.
– Actividades de la vida diaria (AVD). Puede verse afectada la comunicación de necesidades básicas como pedir ayuda, expresar hambre, dolor o necesidades de autonomía personal. Esto puede generar dependencia funcional en ciertos contextos, especialmente fuera del entorno familiar seguro.
– Participación social. Puede observarse una restricción significativa de la interacción con iguales y adultos fuera del entorno familiar, manifestándose como una reducción de participación en los contextos sociales percibidos como demandantes o impredecibles, lo que puede favorecer la evitación de situaciones comunicativas.
Rol de Terapia Ocupacional
Desde el marco de práctica de la American Occupational Therapy Association y el Occupational Therapy Practice Framework: Domain and Process (OTPF-4), la terapia ocupacional aborda la participación ocupacional mediante la evaluación e intervención en la interacción entre la persona, el entorno y las ocupaciones significativas.
En personas con TEA y mutismo selectivo, este abordaje se concreta a través de los siguientes ejes de intervención:
– Análisis y adaptación del entorno. Incluye la evaluación de las demandas comunicativas del contexto, las expectativas comunicativas implícitas del contexto y las condiciones sensoriales del entorno. Este análisis permite identificar desajustes entre las demandas del entorno y la capacidad de regulación de la persona, orientando adaptaciones que faciliten la participación ocupacional.
– Regulación sensorial y emocional. La intervención sobre la modulación sensorial y autorregulación emocional como componentes clave del desempeño ocupacional, mediante la identificación de factores desencadenantes de malestar y la implementación de estrategias de co-regulación y apoyo sensorial. La evidencia en intervención ocupacional en TEA sugiere que estos enfoques pueden favorecer la participación funcional en contextos escolares y sociales (Schaaf et al., 2018; Ayres, 1989).
– Facilitación de la comunicación funcional. Se orienta a la reducción de la presión comunicativa del entorno, la adaptación gradual de las demandas verbales e implementación de estrategias alternativas de comunicación cuando sea necesario. Este enfoque prioriza la participación ocupacional sobre la producción verbal inmediata, favoreciendo la seguridad y la implicación progresiva en contextos sociales. El uso de Sistemas Aumentativos y Alternativos de la Comunicación (SAAC) se apoya en recomendaciones clínicas de la American Speech-Language-Hearing Association, y puede facilitar la participación comunicativa sin depender exclusivamente del lenguaje oral, especialmente en contextos de alta demanda social.
Conclusión:
El mutismo selectivo en el TEA es un fenómeno multifactorial que afecta de forma significativa a la participación ocupacional, al interactuar factores sensoriales, emocionales, cognitivos y ambientales.
La Terapia Ocupacional contribuye al abordaje desde la relación persona-entorno-ocupación, promoviendo la regulación y la participación funcional en las Actividades de la Vida Diaria.
Dado su carácter complejo, su intervención requiere un enfoque interdisciplinar coordinado con Psicología, Logopedia y Educación, entre otros profesionales, con el fin de favorecer una atención integral y centrada en las necesidades de la persona y su familia.
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Clara Márquez Onetti
Terapeuta Ocupacional