El 27 de octubre es el día mundial de la Terapia Ocupacional y el equipo de Terapia Ocupacional del Programa Mejora de la Fundación Mutua Madrileña, a través de la Federación Autismo Madrid, queremos daros a conocer un poco más nuestra profesión y nuestro trabajo como cada año.

Desde hace unos años, la teoría de la Integración Sensorial está adquiriendo cada vez más relevancia.

Por ello, queremos explicaros en qué consiste exactamente la integración sensorial, qué diferencias existen entre integración sensorial y la estimulación sensorial, ya que no son lo mismo, en qué ámbitos intervenimos los terapeutas ocupacionales y cuáles son nuestras funciones.


¿Todo lo que se hace con estímulos sensoriales es Integración Sensorial?

No. Para comprender por qué no todas las actividades que utilizan estímulos sensoriales pueden considerarse intervenciones de Integración Sensorial, es necesario conocer primero cómo se organiza el desarrollo de las habilidades sensoriales y motoras.

En este sentido, la pirámide del desarrollo de Taylor y Trott (1991), recogida posteriormente por Williams y Shellenberger (1994), permite comprender cómo las capacidades más básicas sirven de fundamento para el desarrollo de habilidades más complejas.

Figura 1. Pirámide del desarrollo. Adaptado de Williams y Shellenberger (1994).

Figura 1. Pirámide del desarrollo. Adaptado de Williams y Shellenberger (1994).

En la base de la pirámide del desarrollo de Williams y Shellenberger (1994), se sitúan los sistemas sensoriales y las experiencias más básicas del desarrollo.

Esta imagen muestra cómo el desarrollo de las capacidades superiores se sustenta, en gran medida, en la adecuada organización e integración de las experiencias sensoriales y motoras adquiridas durante las primeras etapas del desarrollo. Por ejemplo, para realizar de manera adecuada tareas relacionadas con la escritura, como el agarre y manejo del lápiz, es necesario que previamente se hayan desarrollado habilidades como el control postural, la conciencia corporal, la planificación motora y la destreza manual. Estas capacidades requieren, a su vez, la integración de información procedente de diferentes sistemas sensoriales, entre ellos el táctil, el visual y el propioceptivo.

Como hemos observado, la información procedente de los sentidos constituye una de las principales vías de entrada de información de nuestro entorno. Toda información que recibe nuestro cerebro hace que este se active, procese la información y elabore respuestas que dan lugar al desarrollo de conductas, comportamientos y aprendizajes. Es por eso que la estimulación sensorial adquiere especial importancia en el desarrollo infantil.

La estimulación sensorial puede entenderse como la aplicación intencionada y estructurada de diferentes estímulos sensoriales mediante actividades, materiales, herramientas o modificaciones del entorno, con el propósito de favorecer el procesamiento de la información sensorial y promover la participación y el funcionamiento del niño/a en sus actividades cotidianas.

Estas intervenciones pueden dirigirse a diferentes sistemas sensoriales y adaptarse a las necesidades individuales de cada niño/a (Piller et al., 2025).

Sin embargo, la Integración Sensorial no consiste simplemente en recibir estímulos sensoriales, sino en la capacidad del sistema nervioso para organizar e integrar la información procedente del propio cuerpo y del entorno, de manera que pueda utilizarse para generar respuestas adaptativas y ajustadas de las demandas del ambiente.

La Teoría de la Integración Sensorial fue desarrollada por la terapeuta ocupacional A.Jean Ayres a partir de sus investigaciones iniciadas en la década de 1960.

Desde este enfoque, la integración de la información sensorial se relaciona con procesos como el registro, la modulación y la discriminación sensorial, así como con la organización de respuestas motoras y praxis. Estos procesos permiten que la información sensorial sea interpretada y utilizada para organizar una respuesta adecuada y eficaz ante las demandas del entorno (Schaaf et al., 2019).

Para comprenderlo mejor, podemos pensar en un niño/a que escucha un juguete que emite sonido. En primer lugar, debe registrar la información auditiva para detectar que se ha producido un estímulo. A continuación, debe procesar e interpretar dicha información, diferenciando el sonido y localizando su procedencia. A partir de esta información, puede organizar una respuesta motora dirigida hacia el juguete, planificando y ejecutando los movimientos necesarios para alcanzarlo. Si el niño/a consigue adaptar su respuesta a las características de la situación, se produce una respuesta adaptativa.

Este ejemplo, permite observar cómo la información sensorial se relaciona con la percepción, la planificación motora y la acción, procesos que se encuentran estrechamente vinculados dentro de la perspectiva de la Integración Sensorial de Ayres (Schaaf et al.,2019; Parham et al., 2011).


Diferencias entre estimulación sensorial e Integración Sensorial

A partir de lo explicado anteriormente, podemos comprender que, aunque ambas intervenciones utilizan experiencias y estímulos, la estimulación sensorial y la Integración Sensorial presentan diferencias en cuanto a su finalidad, objetivos y formas de intervención. A continuación, se recogen las principales diferencias entre ambas.

ESTIMULACIÓN SENSORIAL INTEGRACIÓN SENSORIAL

Principales diferencias

Busca favorecer el desarrollo y maduración del Sistema Nervioso Central mediante experiencias dirigidas a los diferentes sistemas sensoriales, tanto exteroceptivos, como la vista el oído, el olfato y el gusto, como relacionados con la propiocepción y el sistema vestibular. Implica diferentes procesos de organización de la información sensorial. En primer lugar, se produce el registro, mediante el cual la información sensorial llega al sistema nervioso; posteriormente, la modulación, que permite regular y seleccionar la información relevante.

Pueden observarse diferentes patrones de respuesta, como la hiperrespuesta, caracterizada por una respuesta excesiva ante determinados estímulos; la hiporrespuesta, relacionada con un registro insuficiente de los estímulos o con la búsqueda de sensaciones; y la oscilación, cuando las respuestas varían entre diferentes patrones. También interviene la discriminación, que permite diferenciar los distintos estímulos y organizarlos, y finalmente se genera una respuesta, resultado final observable.

Objetivos

  • Favorecer la relajación.
  • Potenciar la confianza en uno mismo.
  • Favorecer el autocontrol.
  • Estimular la exploración y la creatividad.
  • Establecer una buena comunicación.
  • Proporcionar sensación de bienestar y ocio.
  • Fomentar la capacidad de elección.
  • Incrementar los periodos de atención y concentración.
  • Disminuir las alteraciones y cambios conductuales.
  • Se establece en función de las características y necesidades individuales de cada niño/a.
  • Se orienta hacia las dificultades relacionadas con su procesamiento sensorial.

Quién trabaja

Cualquier profesional (auxiliares, clínicos, maestros, etc…). La intervención de Integración Sensorial de Ayres (ASI®) es realizada por terapeutas ocupacionales que cuentan con formación específica en este enfoque.

Fuente: tabla producida por Equipo de Atención Temprana de Alcalá de Henares (2018), Integración Sensorial: una propuesta práctica para las escuelas de Educación Infantil.

 

¿Entonces, el Terapeuta Ocupacional interviene sólo en Integración Sensorial?

No. Aunque la Integración Sensorial es uno de los enfoques utilizados por los Terapeutas Ocupacionales, especialmente en el ámbito de la pediatría, no constituye por sí sola el conjunto de la práctica profesional.

La Terapia Ocupacional aborda las dificultades que pueden interferir en la capacidad de una persona para desenvolverse, participar, desempeñarse y disfrutar de las actividades que forman parte de su vida cotidiana. Por ello, la intervención se centra en la persona, sus necesidades, sus capacidades y su entorno, con el objetivo de favorecer una mayor autonomía, independencia y participación en sus ocupaciones significativas.

La intervención parte de un proceso de evaluación y razonamiento clínico en que se identifican las dificultades que están interfiriendo en el desempeño y la participación del niño. Para ello, se consideran tanto sus características y capacidades como las demandas de las actividades y los factores del entorno. A partir de esta valoración se establecen objetivos individualizados y se seleccionan las estrategias de intervención que mejor respondan a las necesidades identificadas.

En el ámbito pediátrico, podemos intervenir en diferentes áreas, utilizando distintos enfoques y estrategias en función de las necesidades de cada niño/a. La intervención puede abordar aspectos sensoriales, motores, cognitivos, perceptivos, emocionales y funcionales, siempre relacionados con su desempeño y participación en las actividades de la vida diaria.

Podemos intervenir, por ejemplo, en dificultades relacionadas con el juego, el aprendizaje, la alimentación, el vestido, la higiene, el sueño, la escritura, las actividades escolares, la motricidad fina y gruesa o la participación social. También podemos intervenir sobre el entorno y proporcionar estrategias, adaptaciones y productos de apoyo que faciliten la participación del niño tanto en casa como en el colegio y en otros contextos de su vida diaria.

Nuestro objetivo no es únicamente trabajar una determinada habilidad, sino favorecer que los cambios alcanzados se traduzcan en una mejora del desempeño y de la participación en las actividades significativas para el niño y su familia. En este sentido, las intervenciones basadas en actividades y ocupaciones han mostrado beneficios en el desempeño y la participación infantil en áreas como las actividades de la vida diaria, el juego y el ocio.

Por tanto, la Terapia Ocupacional puede estar presente en diferentes ámbitos y etapas de la vida: pediatría, neurología, salud mental, geriatría, rehabilitación física, atención temprana, daño cerebral, discapacidad, integración laboral y comunitaria, entre otros.

En definitiva, el Terapeuta Ocupacional trabaja para que las personas puedan desempeñar, participar y desenvolverse de la manera más autónoma posible en sus AVD y en aquellas que dan sentido a su vida, adaptando la intervención a sus necesidades y a su contexto.


Conclusiones

Como se puede apreciar, no es lo mismo estimulación sensorial que integración sensorial.

Cada una de estas herramientas tiene sus funciones, sus objetivos y sus formas de trabajo diferentes.

La integración sensorial, al ser una herramienta algo más compleja en la que el sistema nervioso central tiene que organizar la información sensorial procedente del propio cuerpo y del entorno, requiere de una especialización que realizamos los terapeutas ocupacionales. Y, como tal, es una herramienta más de las muchas que podemos utilizar en nuestras sesiones de intervención en Terapia Ocupacional.

Dependiendo del caso con el que estemos trabajando, abordaremos la intervención con una herramienta o con varias, de cara a favorecer la mejora de la independencia y autonomía en las Actividades de la Vida Diaria de la persona.

 


Laura García González
Clara Márquez Onetti

Terapeutas Ocupacionales Programa Mejora

Más información sobre el Programa Mejora.

 

 

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