Las pantallas forman parte de la vida cotidiana y, desde la Terapia Ocupacional, no se consideran un recurso positivo o negativo por sí mismo, sino una ocupación más dentro de la rutina diaria.
En los niños y adolescentes con Trastorno del Espectro Autista (TEA), la tecnología puede ser una herramienta de gran utilidad cuando facilita la comunicación, la autonomía, el aprendizaje y la participación en actividades significativas.
El objetivo no es eliminar su uso, sino integrarlo de forma equilibrada junto al juego, la actividad física, el descanso, las relaciones sociales y la participación familiar.
Beneficios aportan las pantallas cuando se utilizan con supervisión
Cuando se utilizan de manera planificada y con la supervisión de un adulto, las pantallas ofrecen numerosos beneficios. Los Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación (SAAC), las agendas visuales o los temporizadores ayudan a muchas personas con TEA a expresar necesidades, anticipar rutinas y desenvolverse con mayor independencia.
Además, existen aplicaciones educativas que favorecen el desarrollo de habilidades cognitivas y académicas, siempre que complementen, y no sustituyan, las experiencias reales de juego, manipulación y exploración.
¿De qué manera la tecnología apoya la inclusión social y la intervención clínica?
Las tecnologías también pueden facilitar la participación social, por ejemplo, mediante videojuegos cooperativos o plataformas que permiten mantener el contacto con otras personas bajo una adecuada supervisión.
Asimismo, desde Terapia Ocupacional se utilizan diferentes recursos digitales como apoyo para trabajar objetivos concretos relacionados con la autonomía, la organización o las transiciones entre actividades.
¿Cuándo se convierte el tiempo frente a la pantalla en un problema?
El principal problema aparece cuando el uso de las pantallas desplaza otras ocupaciones fundamentales para el desarrollo. Un tiempo excesivo dedicado a dispositivos electrónicos puede limitar oportunidades para jugar, realizar actividad física, desarrollar la creatividad, participar en tareas familiares o relacionarse con otras personas.
Desde la Terapia Ocupacional este fenómeno se entiende como un desequilibrio ocupacional, es decir, una distribución poco saludable de las actividades diarias que puede afectar al bienestar y a la participación.
¿Qué riesgos específicos conlleva un uso excesivo en niños con TEA?
Entre los riesgos asociados a un uso excesivo destacan las dificultades para cambiar de una actividad a otra, especialmente en niños con TEA que presentan menor flexibilidad cognitiva.
También puede favorecer una mayor rigidez en los intereses cuando los contenidos digitales monopolizan el tiempo libre, dificultando la incorporación de nuevas actividades de ocio.
Además, un exceso de tiempo de pantalla puede reducir la participación en experiencias esenciales para el desarrollo motor, cognitivo, emocional y social.
¿Cómo afecta el uso de dispositivos a la autorregulación, el sueño y la seguridad?
Otro aspecto importante son las dificultades de autorregulación.
Algunos niños experimentan frustración o enfados intensos cuando finaliza el tiempo de pantalla, lo que no implica necesariamente una adicción, sino la necesidad de aprender estrategias para gestionar mejor las transiciones.
También existen estudios que relacionan un uso excesivo con mayores problemas de atención, planificación y funciones ejecutivas, así como con alteraciones del sueño cuando los dispositivos se utilizan antes de acostarse.
En adolescentes, además, resulta fundamental promover una adecuada educación digital para prevenir riesgos como el ciberacoso, las estafas o el contacto con desconocidos.
¿Cómo deben valorar los profesionales el nivel de interés por la tecnología?
En la práctica clínica, algunos niños con TEA muestran un interés muy intenso por las pantallas, aunque esta característica no forma parte del diagnóstico ni aparece en todas las personas.
La valoración debe centrarse en determinar si ese interés está interfiriendo en otras actividades significativas.
Para ello, es importante observar si el niño disfruta del juego con otras personas, participa en las rutinas familiares, dispone de oportunidades para moverse y jugar al aire libre, realiza diferentes actividades de ocio, descansa adecuadamente y tolera las transiciones entre tareas.
¿Qué papel juegan las familias en la creación de hábitos digitales saludables?
Las familias desempeñan un papel esencial en la promoción de un uso saludable de la tecnología.
Más que centrarse únicamente en el tiempo de pantalla, conviene organizar rutinas predecibles, anticipar el inicio y el final de su uso, ofrecer alternativas de ocio atractivas, compartir ocasionalmente el juego digital con el niño, evitar utilizar siempre las pantallas como estrategia para calmar o entretener y crear espacios familiares libres de dispositivos.
Del mismo modo, los adultos deben actuar como modelo de un uso equilibrado de la tecnología.
Conclusión sobre pantallas y autismo
En definitiva, desde la Terapia Ocupacional se propone una visión equilibrada del uso de las pantallas.
La tecnología puede ampliar las oportunidades de comunicación, aprendizaje, autonomía y participación cuando responde a un propósito claro y se integra dentro de una rutina variada.
El objetivo no es prohibir las pantallas, sino favorecer una relación saludable con ellas que permita a los niños y adolescentes con TEA seguir desarrollándose a través del juego, el movimiento, la interacción social, el descanso y la participación activa en su vida cotidiana.
Laura García González
Terapeuta Ocupacional