Dentro de las actividades de ocio y de tiempo libre que podemos ofrecer a las personas que se encuentran diagnosticadas dentro de los Trastornos del Espectro del Autismo (TEA), encontramos sin duda todas las actividades deportivas, y cuando decimos todas nos referimos a todas, sin hacer excepciones.

Una vez más, y por tanto también dentro del ámbito del deporte, es necesario partir de los campos de interés de la persona con TEA, pues entendemos que la práctica de cualquier deporte debe ser voluntaria, divertida y elegida por la persona, sin estos tres requisitos no va a haber disfrute, ni aprendizaje, con lo cual éstos son los primeros aspectos a tener en cuenta.

En segundo lugar, una vez elegido el deporte a realizar lo que debemos pensar es en las necesidades de apoyo y características de la persona (edad, nivel de desarrollo, capacidad física, grado de autonomía, qué es lo que mejor se le da, etc.) así como en los recursos, tanto materiales como humanos, que se necesitan para que la práctica de dicho deporte sea exitosa y que no comprometa otras áreas del desarrollo o del aprendizaje.

Además, si queremos ofrecer una educación global a nuestros hijos no debemos olvidarnos del deporte, ya que puede estar presente en todas las etapas de la vida formando parte del tiempo de ocio y de la vida en comunidad, favoreciendo así la inclusión.

Por tanto, partiendo de esta base, cualquier deporte es bienvenido, encontrando en la actualidad experiencias de personas con TEA que practican desde baloncesto, natación, tenis, ciclismo, atletismo, etc. hasta surf, yoga, pesca, artes marciales e incluso golf. Eso sí, siempre adaptándonos a ellos y adecuando las actividades a las habilidades y destrezas de la persona.

Las ventajas de realizar alguna de estas prácticas deportivas son muchas dado que, no siendo actividades terapéuticas en sí mimas, encontramos mejoras a nivel físico y psicomotor, beneficia el crecimiento y maduración de la persona, mejora la comunicación, la relación social, fomenta la confianza en uno mismo, la disciplina, responsabilidad, favorece la inclusión y fomenta hábitos de vida saludables como por ejemplo hábitos de higiene, facilita el sueño, disminuye problemas de ansiedad y estrés y, además, previene  otros trastornos como la obesidad, el colesterol, etc.

Finalmente, si quieres iniciar la práctica de algún deporte algunas ideas útiles pueden ser las siguientes:

  • Comienza a realizar actividades similares al deporte elegido a modo de entrenamiento, por ejemplo hacer pases de pelota para empezar a jugar al fútbol o a lanzar canastas para iniciarse en el baloncesto.
  • Ved vídeos de partidos con sus estrellas favoritas y aprovechad para explicar las normas de juego, etc. y luego practicar imitándoles.
  • Inicia el deporte de forma progresiva, empezando por ejemplo a jugar de dos en dos para después ir aumentando el número de participantes en la actividad.
  • Estructura la actividad y programa lo que se va a necesitar, anticipando a la persona con TEA qué es lo que se va a realizar en cada momento, yendo de lo más sencillo a lo más complicado, del deporte individual al deporte en grupo.
  • Procura que cada avance en el deporte elegido sea un éxito (aprendizaje sin error), de modo que la persona no se frustre y decida no continuar con la práctica deportiva.
  • Apúntales a clubs deportivos o asociaciones especializadas en el trabajo en el tiempo de ocio y tiempo libre de personas con TEA.

Laura Hijosa Torices

Psicóloga

Federación Autismo Madrid

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