Fuente: Panorama.com

Casi la mitad de los adolescentes con un trastorno del espectro autista son víctimas del acoso entre pares o bullying en la escuela.

Los resultados de una encuesta a padres, publicados en Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, sugieren que la cifra superaría el 11% registrado en la población general.

Para los autores, los resultados sugieren que las escuelas deberían orientar sus campañas contra el bullying a los grupos más vulnerables, como los alumnos con autismo y trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH), informó el portal Terra.

«Diría que las intervenciones que estamos aplicando, si no están adaptadas, no son efectivas», dijo Paul R. Sterzing, autor principal del estudio de University of California, Berkley.

Agregó que el problema estaría creciendo debido al aumento del diagnóstico del autismo infantil. Se estima que uno de cada 88 niños estadounidenses tiene un trastorno del espectro autista, que incluye el autismo y el síndrome de Asperger.

Con los resultados de una encuesta del 2001 a 920 padres, el equipo de Sterzing determinó que el 46 por ciento de los padres tenía un adolescente autista que era víctima de bullying y que el 15 por ciento pensaba que sus hijos hostigaban a pares. El 9 por ciento de las madres y los padres dijo que sus hijos eran víctimas y hostigadores.

Los autores estimaron que la proporción de víctimas o víctimas/hostigadores era similar en la población con o sin autismo.

Sterzing explicó que los adolescentes con autismo y TDAH o con autismo y que asistían a clases regulares eran especialmente propensos a padecer bullying. Pero esto no significa que habría que separarlos de sus pares y organizarlos en clases especiales. Sterzing opinó que podría ser que las clases tradicionales no han hecho todo lo posible por incluir a esos niños.

Debra J. Pepler, especialista en bullying en niños vulnerables de la Universidad de York, Toronto, señaló que existen estrategias para reducir el hostigamiento de niños autistas. Por ejemplo, las clases pueden crear «círculos de apoyo», que son grupos de niños entrenados en la enfermedad de otro alumno y que puede asistirlo y respaldarlo.

Agregó que es importante generar la idea en el aula «de que todos están seguros y que porque alguno sea distinto, no quiere decir que esté bien burlarse u hostigarlo».

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