La Asociación Nuevo Horizonte comenzó a trabajar en la integración laboral de las personas con autismo en el año 1994 y sus experiencias han sido de lo más gratificantes.  Un ejemplo de ello es el acuerdo que Nuevo Horizonte mantiene con la cafetería del Hospital San Rafael a través del cual dos personas con autismo acuden a trabajar dos días por semana.  La directora técnica de la Asociación, Carmen Muela,  asegura de  quienes han logrado acceder  al mercado laboral  que » han apreciado el valor del esfuerzo, del dinero, de poderse relacionar con otras personas y supone también una forma también de salir del centro”.

El trabajo se plantea  como otra herramienta que sirve para “dignificar” y acabar con la máscara infantil de la que resulta difícil desprender a estas personas. Por eso la directora de Nuevo Horizonte recuerda lo importante que es «tratarlos como personas de su edad, nunca se hablaría a una persona de 20 años como que fuera un niño, pues en estos casos es igual”.

SE ACABÓ EL COLEGIO

“Predecir el futuro de una persona autista puede resultar una tarea tan incierta como en el caso de un individuo normal”, según señala  la experta Uta Frith el libro: Autismo. Hacia una explicación del enigma (1991). Cada persona con autismo tiene su propia particularidad pero, cuando acaban su itinerario educativo -a los 21 años-, se intenta que su vida adulta sea lo más digna posible.

Cuando llega ese momento, las familias tienen que buscar apoyo para continuar con el cuidado de la persona con autismo. Sus  necesidades dependerán de las características propias del tipo de trastorno, del nivel de desarrollo intelectual y lingüístico, de si padece otros problemas de salud asociados, etc.

Si la persona está gravemente afectada puede acudir a un centro de día. También hay jóvenes que participan en programas de inclusión en aulas preferentes de centros ordinarios y que pueden acceder a la formación profesional, aunque  para ello es necesario contar con los apoyos necesarios y que estos se mantengan el tiempo que sea necesario.

Aunque se trataría de excepciones, también existe la posibilidad de que las personas con autismo puedan acceder a la Universidad. En estos casos, Carmen Muela asegura «que nos encontramos también con que no hay recursos, ni servicios, ni apoyos que puedan acompañar a las personas en esta nueva etapa”.

El principal problema se plantea cuando son jóvenes con autismo y  muchísimas necesidades de apoyo, «cuando acaban su etapa escolar la solución  son los  centros de día. Actualmente faltan plazas en nuestra comunidad y muchos adultos se ven obligados a volver con sus familias, aunque para ello también son esenciales los apoyos.

¿QUÉ VA A PASAR CUANDO YO NO ESTÉ?

Las personas con autismo tienen la misma esperanza de vida que el resto. Y, a medida que un hijo va creciendo, los padres comienzan a darle vueltas a la pregunta  ¿qué ocurrirá cuando yo no esté?.  Lo primordial es que las personas con autismo cuenten con los apoyos profesionales y servicios necesarios para garantizar una muy buena calidad de vida en su proceso de envejecimiento.

La Asociación Nuevo Horizonte  dispone de un servicio de residencia  para personas adultas. Se trata de viviendas adaptadas a las necesidades de las personas con autismo provistas de un ambiente estructurado y dinámico semejante al hogar familiar. Este tipo de servicios permiten que la persona con autismo pueda disfrutar de una vida  de calidad, lo más normalizada posible.

Fuente: lainformacion.com

 

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