Atención: Peligro de Muerte

Atención: Peligro de Muerte

Fuente: redaccionmedica.com

Las personas con Autismo corren tres veces más riesgo de morir por asfixia o ahogamiento que el promedio de la población

Investigadores de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) han publicado un estudio en American Journal of Public Health  que demuestra que las personas con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) corren tres veces más riesgo de morir por asfixia o ahogamiento que el promedio de la población.

Han llegado a esa conclusión tras analizar una muestra de pacientes estadounidenses con Autismo entre 1999 y 2014. En concreto, se recurrió a un barrido estadístico de los fallecimientos por esa causa y en ese periodo a partir de las estadísticas epidemiológicas nacionales contrastadas con la clasificación internacional de enfermedades (CIE) vigente.

De esta forma, detectaron 1.367 muertes en individuos con Autismo, de las cuales, 381 fueron por accidente.  La mayoría de estas muertes fueron por asfixia o ahogamiento.

Los propios autores del trabajo han instado a padres y cuidadores a que sean conscientes del riesgo y reduzcan, en los posible, las situaciones proclives a sufrir lesiones de esta índole por ejemplo enseñándoles a nadar lo antes posible. “Saber nadar es la habilidad de supervivencia más importante para los niños con Autismo”, ha incidido Guohua Li, quien ha dirigido la investigación.

Aunque la edad promedio de muerte por accidente es de 29 años, los niños son quienes tienen más riesgo

De acuerdo con la investigación, en las personas con Autismo la edad media de mortalidad accidental era de 29 años, frente a los 55 de las personas neurotípicas (siempre hablando de los datos estadounidenses en los que se basa el estudio).

Alrededor del 40 por ciento de las lesiones fatales entre las personas con Autismo tuvieron lugar en hogares o instituciones residenciales, y las causas más comunes fueron asfixia o ahogamiento.

Mientras que las personas con Autismo tenían una tasa de muerte por lesión accidental tres veces más alta que la población general, en el caso de los menores de 15 años la mortalidad por estas causas era 42 veces mayor.

 

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La Escuela TEA Online, de la Federación Autismo Madrid  y la Asociación Infosal refuerza sus contenidos

La Escuela TEA Online, de la Federación Autismo Madrid y la Asociación Infosal refuerza sus contenidos

Cara a septiembre, se plantean nuevos cursos con nuevos formadores  y nuevas posibilidades

Agosto, con la llegada del descanso vacacional, es el mes que much@s eligen para planificar sus retos formativos para el siguiente curso. Y es que este tiempo de verano,  se vive como un periodo muy activo en el campo de la docencia.

En la Escuela TEA Online, durante junio, julio y este mismo mes de agosto se están preparado nuevos contenidos con los que volver en septiembre con propuestas frescas que son fruto en muchos casos de las sugerencias que hemos recibido por parte de las personas que nos visitan, o planteadas por profesionales que nos han acompañado a lo largo de nuestro recorrido en las distintas jornadas o eventos que organizamos.

La Escuela TEA Online quiere ser una herramienta útil e innovadora no sólo en cuanto a su forma de uso, sino en cuanto a contenidos, por eso este año traemos estas nuevas propuestas en forma de cursos, que irán comenzando desde el 11 de septiembre en adelante, y para los que ya se puede reservar plaza.

El primer Curso: Lunes, el 11 de septiembre

Hasta ahora hay programados 7 cursos (se irán ampliando), que se iniciarán cuando el lunes 11 de septiembre dé comienzo el primero de los cursos proyectados después del parón veraniego: “Estimulación cognitiva en Tea y Discapacidad”, elaborado y tutorizado por Marina Jodrá Chuán y María Klett Caprani, ambas profesionales de la Asociación Nuevo Horizonte y nos llevarán (por ahora) hasta noviembre con la 1ª edición del curso “El ocio en las personas con Autismo”elaborado y tutorizado por Carmen Molina , presidenta de la Asociación Sinteno,  pasando por ‘Intervención ante conductas desafiantes en TEA’ de la mano de Ana Domínguez, Directora del Centro de Día de la Asociación CEPRI u otros muchos, que se pueden en este enlace

 

 

Puedes resolver todas tus dudas sobre la ‘Escuela TEA Online’ escribiendo a: escuelatea@infosal.es

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“Carrera de obstáculos” relato nº 6 – VI Cuéntame el Autismo

“Carrera de obstáculos” relato nº 6 – VI Cuéntame el Autismo

Hoy os presentamos el sexto relato de la VI edición de Cuéntame el Autismo que nos envía Vanessa Pedro, de  Valencia

Me llamo J. Nací hace 7 años para llenar de felicidad, alegría y preocupación la vida de todos
los miembros de mi familia. Hijo único, sobrino único, nieto único. ¿Os hacéis una idea?
Hace 3 años más o menos, una señora con bata blanca les explicó a mis papis que tenían que
empezar a entrenarse para correr conmigo la mayor maratón de la historia: mi vida, tengo
TEA.
Por suerte, soy un gran atleta. Me encanta correr, saltar, dar volteretas, montar en bici y
especialmente me gusta practicar cualquier deporte que esté relacionado con el agua o con un
balón, porque todo lo que gira o es redondo, menos los globos, mola mucho.
Así que correr la carrera de la vida, no me supone ningún problema excepto cuando en la pista
de entrenamiento hay obstáculos, vallas.
No me gustan las vallas. Acabo tropezando en todas y eso me pone nervioso y triste. Yo
prefiero la pista llana, limpia, sabiendo donde empieza y donde está la meta y controlando en
todo momento lo que va a pasar.
Cuando entreno con mis papas, mis abuelos, mis tíos, mis terapeutas, etc., no tengo ningún
problema porque ellos casi siempre corren a mi lado ayudándome de la manera que necesito y
que me hace sentir tranquilo y feliz.
Sin embargo, entrenar en el parque, en el colegio, en natación, en las clases de música… es
mucho más complicado.
Os voy a poner un ejemplo.
Soy un crack tocando el piano, o eso dicen todos. Las notas musicales se mezclan en mi
cabecita de una manera que no puedo explicaros y mis deditos se mueven acariciando el
teclado y reproduciendo cualquier cosa que oigo y me llama la atención.
Me encantan las clases de música y más aún ir a un concierto o a una función a la que asista mi
familia y me puedan aplaudir al terminar.
Sin embargo, a veces me bloqueo.
El pasado mes de junio toda mi clase de música preparamos un concierto. Lo tenía todo
controlado: mi disfraz de pirata, las tres canciones preparadas, el sitio en el que tenía que
colocarme, donde iba a sentarse mi familia y hasta cuanto duraba la función. Todo fue genial
hasta que, al salir, me di cuenta de que mi profesora no estaba. Primera valla para saltar…
¡buf!
Veía a mis papás haciéndome señas para que no me preocupase y me relajase y palabra que lo
intenté. Entonces un niño se adelantó en la canción y me desconcertó. Segunda valla para
saltar.
Me notaba cansado y desorientado. La melodía iba como borrándose de mi mente y ya no
encontraba ni el sitio en el que mantenerme quieto. Empecé a dar saltitos de lo nervioso que
estaba y bajé corriendo del escenario buscando a mi mamá.
Ella me tranquilizó, me explicó lo que estaba pasando y me dio una pista para poder saltar las
vallas.
Subí corriendo a reunirme con mis compañeros y me fijé en el director de orquesta quien,
mirándome, me empezó a indicar paso a paso lo que tenía que hacer.
Ya os podéis imaginar el final. Salté las vallas y aplauso total del auditorio. ¡Bravo!
Otro sitio de entrenamiento que me desconcierta es el colegio.
Me encanta la clase de educación física, pero es una carrera muy difícil cada vez.

Solamente se me da bien el principio porque sé que va a venir el profe, voy a salir al patio en
fila y luego nos va a contar algo sobre lo que vamos a hacer.
Pero claro, el resto me pone nervioso. Hay tantas cosas en el patio: las canastas de baloncesto,
las porterías de fútbol, los conos, los aros, las bolsas de aseo de Star Wars de mis compañeros,
los pajaritos que pían tan fuerte, plantas con bichitos… vallas y más vallas.
Por eso, cuando empezamos la actividad que el profesor ha explicado, nunca sé qué hacer. No
he entendido ni las normas, ni con quien he de jugar, ni donde he de colocarme. Eso me pone
todavía más nervioso y empiezo a dar golpes con los pies en el suelo, a apretar los brazos de
mis compañeros, a correr sin escuchar las instrucciones y a hacer las cosas mal. Bueno, mal
según lo estipulado. Porque para mí no está mal, si no que tengo una valla tan alta delante de
mí que salvo que alguien me preste unos zancos, es imposible que la salte.
Cuando el profesor me explica a qué vamos a jugar enseñándome dibujos y palabras mientras
yo permanezco de pie dentro de un aro en el suelo, las vallas desaparecen de la pista y ¡todo
resulta tan fácil!
A veces también me pasan cosas así en el parque, en el patio del colegio o en una fiesta de
cumpleaños.
No entiendo porqué no puedo jugar con los niños que están a mitad de un partido de fútbol
sin pedir permiso: ¡el balón es tan divertido!
O porqué si subo al tobogán, miro a un niño y echo a correr para que me persiga, él no lo hace.
O porqué no puedo ser siempre el primero en la fila de natación.
O porqué no puedo ayudar a abrir los regalos en todas las celebraciones.
Para todas esas carreras aún necesito mucho entrenamiento.
Por suerte soy un atleta. Y tengo buenos entrenadores.
Y algún día, cuando suba al pódium de los campeones en la universidad, en un trabajo o en un
escenario tocando el piano, podré explicarle a la gente lo extraordinarios que somos los atletas
de la vida con TEA.
Me marcho a seguir entrenando. ¡A saltar las vallas!

Vanessa Pedro

 

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“Mi primer Campamento” relato nº 5 – VI Cuéntame el Autismo

“Mi primer Campamento” relato nº 5 – VI Cuéntame el Autismo

Hoy os presentamos el quinto relato de la VI edición de Cuéntame el Autismo que nos envía Mª José Moreno, de Aldaya, Valencia

Hace unos meses mientras paseaba con otra mamá tea y nuestros dos niños neurótipicos, me encontré con una situación que ha hecho plantearme que las cosas suceden por algo.Pues bien, era una tarde cualquiera en un parque cualquiera, lo diferente era q en la zona de columpios se encontraba un adolescente con otra persona de mayor edad.
En un principio, mi instinto de madre me llevó a acercarme y comprobar qué sucedía. La cosa era clara, aquel adolescente con diagnóstico para mí de autismo, se encontraba con un adulto que le indicaba que debían marcharse.
No pasaron ni dos minutos cuando se acercó un segundo adulto, este con una guitarra en la espalda y con mayor firmeza en las órdenes al adolescente.
En mi cabeza una situación por desgracia más común de lo que cada madre y padre de niños con autismo, desearíamos.
Otra orden sencilla más:
– baja del columpio cuando cuente tres…
Y en mi cabeza la certeza de que se mascaba la tragedia.
– no te tires al suelo…
Y dicho y hecho el adolescente se tiró al suelo y se puso a gritar cómo si alguien lo matara
“socorro”, “socorro”…
La verdad es que ni siquiera yo me acostumbro a estas situaciones, no es fácil y menos agradable.
Al momento la hija de mi amiga se puso a decirme
– M José ayúdale, le están pegando.
Mi respuesta, desde la admiración y la ternura fue,
– ¿recuerdas Nahiara cuando el otro día se puso nervioso Pau?, pues estos chicos están haciendo lo mismo que yo.
Y al momento, nuestro adolescente salió corriendo y detrás de él sus angeles de la guarda.

Hoy 1 de agosto de 2017 mi campeón se ha marchado por primera vez de campamento.
Sí, hemos decidido que necesita tener un ocio de calidad como su hermano.
Y ¿por qué contaba yo esto antes?, pues porque su primer campamento será con aquellos dos ángeles de la guarda.
Unos jóvenes a los que hace tres meses me hubiera gustado dar las gracias por su profesionalidad y buen hacer.
Pues bien, hoy he tenido la oportunidad de hacerlo, se llaman Jose y Sergio y hoy han empezado el campamento con Pau.
Gracias a todas y cada una de las personas que nos ayudáis a dar a Pau una mayor calidad de vida.
Hoy le ha tendido la mano a su sombra durante estos días de ocio y se que lo va a cuidar tanto y tan bien como nosotros.

M José Moreno

 

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Un niño con Autismo corrige al Museo de Historia Natural de Londres

Un niño con Autismo corrige al Museo de Historia Natural de Londres

Fuente: BBC.com

El Museo de Historia Natural ha admitido que uno de sus dinosaurios estaba representado incorrectamente después de que Charlie, un niño de 10 años, les comunicara el error.

Charlie, un niño británico de 10 años, es un fanático de los dinosaurios, y tiene síndrome de Asperger.  Sus padres lo llevaron a él y a su hermano a una visita nocturna al Museo Natural de Londres el 21 de julio pasado para que pudiera disfrutar de su afición.

Allí, mientras que otros niños se dedicaban a jugar a “la caza del dinosario”, Charlie prefería empaparse de la información que le brindaba el museo y se dedicó a leer los carteles

Representación de oviraptor

con los detalles de cada uno de los animales, su clasificación, sus costumbres y sus representaciones.

El oviraptor caminaba sobre dos patas y el protoceratops sobre 4.

Y entonces, Charlie, descubrió un error:  En un dibujo etiquetado como “oviraptor” había, sin embargo, representada la figura de un protoceratops. La diferencia más notable a simple vista entre estas dos especies es que el oviraptor caminaba sobre dos patas y el protoceratops sobre 4.

Charlie hizo saber a sus padres que el dibujo era incorrecto, algo a lo que sus padres en un principio no dieron mucho crédito porque, al fin y al cabo, se encontraban en el Museo de Historia Natural, pero dada la insistencia de su hijo lo pusieron en conocimiento de un miembro del personal. Y resultó que Charlie tenía razón.  Un portavoz  del museo confirmó que la galería de dinosaurios había sido “reformada varias veces” y “se ha cometido un error”.

Cartel erróneo del Museo de Londres

El día 25 de Julio, Charlie recibió una carta del Museo de Historia Natural que decía:

 “Querido Charlie:

Te escribo para agradecerte que nos comunicaras el error que descubriste en nuestra exposición de dinosaurios cuando nos visitaste. Tenías razón: el cartel no etiquetaba correctamente al oviraptor.
He hablado con el equipo de exposición y nuestro paleontólogo, el profesor Paul Barret, y van a modificar el cartel.
Gracias por habernos informado. Confiamos en que tu entusiasmo por la paleontología continúe.
Esperamos verte de nuevo.

Muchas Gracias”

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