Seguimos recibiendo relatos para la IX Edición de nuestro certamen Cuéntame el Autismo. En esta ocasión, la historia nos narra la relación entre unos abuelos y sus nietos… 

 

 

Por muchos otros acontecimientos relevantes mundiales que hayan sucedido en estos últimos años, tan dispares como el Diálogo de Paz en Colombia, la caída del Muro de Berlín o el descubrimiento de la “Partícula de Dios”, por el físico Británico Higgs. Nada de eso tendría sentido sin aquellas criaturas que, por uno u otro motivo, tienen la capacidad de trasmitirnos su felicidad y alegría. En la vida de las personas existen dos fechas especiales. El día en el que nacemos y el momento que nos percatamos del verdadero objeto de nuestra existencia. A partir de ello todo tiene sentido, hasta el mismísimo principio Higgs nos parece más acertado que nunca. Si no existiera, nada material acontecería. Vida.

Pues bien, aquí empieza la historia, en marzo del 2020, sucedió un hecho que parecía más ficción que realidad. Una lúgubre película que, sin haber comprado la entrada, ni elaborado el guión, y ni siquiera contratado a su director… la humanidad se vio impactada de lleno. Una niña y un niño de cabellos rubios que vivían en el norte de Inglaterra, fueron capaces de vencer los inconvenientes, gracias a un plan ingenioso y al poder de sus mágicas sonrisas.

¿Y estos niños? Son unas criaturas con poderes. Se llaman Ayla y Santi, niños que fueron diagnosticado con TEA, que según su abuelo Pepe quería decir: Tú Eres Amor.

En una tarde de marzo Ayla y Santi llegaban del colegio con la noticia de que algo malo estaba sucediendo. Nada más llegar Ayla, le dijo a su madre:

  • Mami, la profe nos ha dicho que ya no hay cole. Que las tareas hay que hacerlas en casa. Que tú ya nos ayudarás con papi-
  • Claro cariño, además ahora tenemos que tener mucho cuidado, porque hay un bicharraco que puede enfermarnos y tenemos que protegernos-
  • Mami, yo puedo ser el enfermero-dijo Santi.
  • Yo puedo ser médico- comentó Ayla.
  • Ahh, entonces vais a cuidar de mí?-
  • Claro mami, tu haz me caso, sentenció Santi.
  • Gracias chicos. Ahora me siento más tranquila- preciso Mami.

Pasado un tiempo sonaron las llaves en la puerta. Papi se digirió a mami para darle un abrazo. De repente Santi dijo.

  • Stop, no hay abrazo, no se puede. La profesora ha dicho que no se puede abrazar-
  • Gracias Santi, me encanta que hagas de policía del Covid, pero la familia se puede abrazar y besar-afirmó Papi.
  •  ¿Y los abuelos? Ayla-
  •  Los abuelos tendrán que esperar-
  • Uf, dijo Ayla un poco confusa-

Lentamente se deslizaron los meses y las vacaciones se acercaban. Las entrañables vacaciones con los abuelos. Días de mar y playa. Estaban deseosos de corretear, perseguir a la abuela Olga con cangrejos, saltar las olas y hacer castillos de arena de príncipes y princesas. Ayla y Santi estaban preparados para cuidar de los abuelos. Pasaron su tiempo disfrazados con mascarillas, entrenando muy duro, lavándose las manos mucho más que los dientes, y perfeccionando sus dibujos pintados con sus originales colores para regalarles preciosos retratos a los abuelos. Pero la posibilidad de viajar se tornaba imposible ante la falta de vuelos y demás complicaciones .Por si esto no fuese poco, el cumpleaños del Abuelo Pepe era en tres días, así que Ayla y Santi sabían que tenían que hacer algo de inmediato para que se alegrara el abuelo Pepe. Discurrieron horas y horas pensando el plan para hacerle feliz… y de repente, Santi dijo:

  •  ¡Magdalenas! ¡Al abuelo le gustan las magdalenas!-
  •  Mami contesto, es cierto-
  • Ayla respondió, vale. Pero yo elijo los colores, que sé los que le gustan-

Santi sonrió con la satisfacción de haber creado la solución perfecta y así poder para hacer feliz al abuelo el día de su cumpleaños. Al instante se pusieron manos a la obra y en un plis plas, dejaron la cocina manga por hombro. La harina y azúcar capaban a sus anchas por doquier. Terminaron las Magdalenas a tiempo y pudieron enviarlas por mensajería al abuelo, convirtiéndose en los nuevos brunelleschis de la repostería.

Y llegó el día. Pepe andaba un tanto cabizbajo, triste por pensar que no podía celebrar el cumpleaños con sus nietos del alma. Otro tanto sentía la abuela Olga que hasta había comprado preciosos bañadores con inmensa ilusión.

Sin esperarlo, suena insistentemente el timbre. Era un mensajero.

  •  ¿Si? ¿Quién es?-
  • Un paquete de Reino Unido para el Abuelo Pepe. Lo dejo aquí en la puerta-
  •  Muchas gracias-

El abuelo risueño recogió la caja de la puerta y gritó:

  • Cariño… tenemos un paquete de los nietos…-
  •  Ábrelo ya – contestó la Abuela Olga llena de una feliz inquietud.

Al destapar la caja el abuelo Pepe pudo ver y saborear con la abuela, las mejores magdalenas del mundo…. El abuelo y la abuela se fundieron en un abrazo. Entonces él, fue una vez más consciente del propósito de Ayla y Santi. Hacerle feliz hasta el último día de su vida, y además en la fecha de su cumpleaños. El mensajero Higgs había llamado a su puerta…

 


José Luis Roca Aymar


 

 

Si tiene interés en participar en el Certamen puede acceder a la información pinchando AQUÍ 

 

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